La parábola de hoy nos interpela a nosotros porque no nos atrevemos a arriesgarnos, a ser creativos, y preferimos vivir cobijados en la seguridad confortable, sin hacer frente de a los retos que nos salen al paso. Enterramos los talentos, en vez de arriesgarlos para que el reino crezca.
Convertimos la fe en un depósito que hay que resguardar, en vez de hacer de ella un don vivo que nos exige cambios en nosotros, pero que también es un aguijón para impulsarnos a transformar el mundo desde el puesto que ocupamos en la sociedad.
Esta parábola, en su aparente dureza, pretende sacudir nuestra pasividad y nos apremia a que reflexionemos sobre nuestros pecados de omisión. Tenemos la obligación de emplear, y no sepultar, nuestros dones y los de los demás, para ir configurando, entre todos, esa comunidad fraternal que Jesús llamaba Reino de Dios.
Cada semana, unimos la Palabra y el canto para ayudar a profundizar en la Oración.
Los cascabeles nos llaman a la oración y nos recuerdan la Alegría del Evangelio.
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2024/09/03
Ciclo A
XXXII Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR32)
¡Prepara tu lámpara de amor!
Una semana más, Jesús nos invita a iluminar con nuestra vida. La lectura nos habla de una boda, donde las jóvenes acompañan a la novia a casa del novio. Por la noche, iluminan el camino con su luz
La actitud de las jóvenes sensatas, nos parece egoísta y fuera de lugar, ¿Por qué no pueden compartir el aceite entre todas? Podemos pensar, que es de noche y las tiendas están cerradas, pero en aquella época, los productos importantes se almacenaban en casa.
Sin embargo,Jesús parece que nos dice que las lámparas somos nosotros y nuestro aceite tiene que iluminar el camino. Po eso, por eso el aceite no se puede comprar o vender y tampoco compartir.
El aceite del amor mantiene nuestras lámparas encendidas, consumiéndose en beneficio de los demás y solo entonces, nuestras lámparas irradiarán luz alrededor.
Escuchar la palabra de Dios y ponerla en práctica, se traduce en vida que ilumina alrededor.
La actitud de las jóvenes sensatas, nos parece egoísta y fuera de lugar, ¿Por qué no pueden compartir el aceite entre todas? Podemos pensar, que es de noche y las tiendas están cerradas, pero en aquella época, los productos importantes se almacenaban en casa.
Sin embargo,Jesús parece que nos dice que las lámparas somos nosotros y nuestro aceite tiene que iluminar el camino. Po eso, por eso el aceite no se puede comprar o vender y tampoco compartir.
El aceite del amor mantiene nuestras lámparas encendidas, consumiéndose en beneficio de los demás y solo entonces, nuestras lámparas irradiarán luz alrededor.
Escuchar la palabra de Dios y ponerla en práctica, se traduce en vida que ilumina alrededor.
Ciclo A
XXXI Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR31)
¡Prepara tu lámpara de amor!
Una semana más, un día más, el Evangelio de Mateo nos lleva a su comunidad a la que avisa de los errores que pueden cometer. El escrito es de gran actualidad, y parece dirigido a nuestras comunidades, ya que llama la atención sobre los riesgos en los que podemos incurrir, a medida que la comunidad se estabiliza.
"No hacen lo que dicen”, Jesús nos pide coherencia y nos da ejemplo con su vida. ¿Cómo vamos a dar testimonio si nuestros actos no reflejan lo que decimos?
"Cargan fardos pesados sobre los hombros de la gente... pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar”, ¿Estamos dispuestos a ser los primeros en ponernos manos a la obra, o preferimos organizar las cosas y quedarnos a mirar?
"Todo lo que hacen es para que les vea la gente” y, sin embargo, Jesús nos ha dicho que Dios ve en lo secreto.
"Les gustan los primeros puestos” Jesús no buscaba ser reconocido por lo que hacía, se situaba en actitud de servicio para todos los que le pudieran necesitar.
Como cristianos, tenemos mucho que aprender del ejemplo de Jesús y ponerlo en práctica para vivir con autenticidad nuestro seguimiento de Jesús.
"No hacen lo que dicen”, Jesús nos pide coherencia y nos da ejemplo con su vida. ¿Cómo vamos a dar testimonio si nuestros actos no reflejan lo que decimos?
"Cargan fardos pesados sobre los hombros de la gente... pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar”, ¿Estamos dispuestos a ser los primeros en ponernos manos a la obra, o preferimos organizar las cosas y quedarnos a mirar?
"Todo lo que hacen es para que les vea la gente” y, sin embargo, Jesús nos ha dicho que Dios ve en lo secreto.
"Les gustan los primeros puestos” Jesús no buscaba ser reconocido por lo que hacía, se situaba en actitud de servicio para todos los que le pudieran necesitar.
Como cristianos, tenemos mucho que aprender del ejemplo de Jesús y ponerlo en práctica para vivir con autenticidad nuestro seguimiento de Jesús.
Ciclo A
XXX Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR30)
¡Vive para amar, ama para vivir!
Una semana más, un día más, el Evangelio de Mateo nos lleva a su comunidad a la que avisa de los errores que pueden cometer. El escrito es de gran actualidad, y parece dirigido a nuestras comunidades, ya que llama la atención sobre los riesgos en los que podemos incurrir, a medida que la comunidad se estabiliza.
Jesús viene para ayudarnos a encontrar este camino, una y otra vez, cuando nos sentimos perdidos; viene para caminar con nosotros, para servirnos de guía, poner luz en nuestros pasos, para enseñarnos que este camino es más fácil de lo que nos empeñamos en creer.
Es un camino simple, sin letra pequeña, sin listado de normas, sin excepciones ni atajos, sin condiciones, sin florituras ni adornos, sin fórmulas, sin recetas, sin explicaciones.
Es un camino sin secretos.
Cerremos los ojos y dejémonos empapar por la sencillez y la frescura de su mensaje, respiremos profundamente la novedad de sus palabras, alimentémonos de la sabiduría de sus enseñanzas.
Dejemos que la palabra de Dios eche raíces en nuestros corazones, porque lo que Jesús viene a decirnos hoy, es lo más importante de todo cuanto está escrito.
Jesús viene para ayudarnos a encontrar este camino, una y otra vez, cuando nos sentimos perdidos; viene para caminar con nosotros, para servirnos de guía, poner luz en nuestros pasos, para enseñarnos que este camino es más fácil de lo que nos empeñamos en creer.
Es un camino simple, sin letra pequeña, sin listado de normas, sin excepciones ni atajos, sin condiciones, sin florituras ni adornos, sin fórmulas, sin recetas, sin explicaciones.
Es un camino sin secretos.
Cerremos los ojos y dejémonos empapar por la sencillez y la frescura de su mensaje, respiremos profundamente la novedad de sus palabras, alimentémonos de la sabiduría de sus enseñanzas.
Dejemos que la palabra de Dios eche raíces en nuestros corazones, porque lo que Jesús viene a decirnos hoy, es lo más importante de todo cuanto está escrito.
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(Mt 23_1-12),
Canto y Oración,
Ciclo A,
El primero entre vosotros sea vuestro servidor,
Oración,
Tiempo Ordinario 30,
Vive para amar ama para vivir
2024/09/02
Ciclo A
XXIX Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR29)
¡Dad a Dios lo que es de Dios!
Hoy leemos una de las frases más controvertidas del Evangelio, “Pagad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. La pregunta tiene trampa y cualquier respuesta de Jesús serviría para hacerle caer. Jesús, observa que la moneda tiene la imagen del César, la imagen del poder del dinero.
Cuando sucumbimos a ese poder, somos esclavos del sistema económico y estamos en la esfera del César. En contraposición, a Dios también tenemos que darle lo suyo. La imagen de Dios es el ser humano. Los pobres y los más débiles pertenecen a Dios.
Estamos en la esfera de Dios si nuestra prioridad es defender la dignidad del ser humano, hacer sostenible la vida, compartir con los que menos tienen, defender una economía ética. En la medida que sembremos el Reino de Dios y su justicia, devolveremos a Dios lo que es de Dios.
Sin embargo, nuestro problema es distinguir lo que corresponde al César y lo que él representa, y lo que corresponde a Dios, su Reino y su justicia ¿Qué parte de nuestra vida corresponde a la esfera del César y cuál a la de Dios?
Cuando sucumbimos a ese poder, somos esclavos del sistema económico y estamos en la esfera del César. En contraposición, a Dios también tenemos que darle lo suyo. La imagen de Dios es el ser humano. Los pobres y los más débiles pertenecen a Dios.
Estamos en la esfera de Dios si nuestra prioridad es defender la dignidad del ser humano, hacer sostenible la vida, compartir con los que menos tienen, defender una economía ética. En la medida que sembremos el Reino de Dios y su justicia, devolveremos a Dios lo que es de Dios.
Sin embargo, nuestro problema es distinguir lo que corresponde al César y lo que él representa, y lo que corresponde a Dios, su Reino y su justicia ¿Qué parte de nuestra vida corresponde a la esfera del César y cuál a la de Dios?
Ciclo A
XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR28)
Dios te invita a...
¡Siéntete invitado!
Jesús nos invita a una fiesta. Para sentir la alegría de la fiesta, para celebrar en comunidad, para reunirnos todos sin condición, solo nos pide aceptar la invitación.
Dios nos llama y podemos responder SI o NO, todo el Evangelio es una invitación de Dios para responder con nuestra vida, nuestro tiempo…
Aceptar la invitación es compartir nuestra fiesta con todos, si distinguimos y no invitamos a los demás, no hemos recogido la invitación de Dios y la alegría no es completa. La alegría de la fiesta sale de nuestro interior, para que contagie a los demás, acoja, alimente, fluya y nos anime a salir al encuentro de los demás.
Aún en los momentos de dificultad, el encuentro nos ayuda a vivir con alegría y sentirnos acompañados
Para responder a la invitación, hay que sentirse invitado y acudir sin miedo, con los brazos abiertos, notar que la vida es un regalo que Dios nos ofrece cada día y que nos invita a compartir.
Siéntete invitado e invita a tu mesa con todo tu corazón.
Dios nos llama y podemos responder SI o NO, todo el Evangelio es una invitación de Dios para responder con nuestra vida, nuestro tiempo…
Aceptar la invitación es compartir nuestra fiesta con todos, si distinguimos y no invitamos a los demás, no hemos recogido la invitación de Dios y la alegría no es completa. La alegría de la fiesta sale de nuestro interior, para que contagie a los demás, acoja, alimente, fluya y nos anime a salir al encuentro de los demás.
Aún en los momentos de dificultad, el encuentro nos ayuda a vivir con alegría y sentirnos acompañados
Para responder a la invitación, hay que sentirse invitado y acudir sin miedo, con los brazos abiertos, notar que la vida es un regalo que Dios nos ofrece cada día y que nos invita a compartir.
Siéntete invitado e invita a tu mesa con todo tu corazón.
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Dios te invita a... Siéntete invitado,
El Reino de los cielos se parece a...,
Oración,
Tiempo Ordinario 28
Ciclo A
XXVII Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR27)
¿Trabajas por mejorar la viña?
Dios nos ha plantado y cuidado la viña de la creación con todo su amor y nos ha dejado a su cuidado para que produzca buen fruto.
El Evangelio de hoy no sitúa ante nuestra actitud en la viña, ¿nos hemos acomodado en ella y no ponemos empeño en mejorarla? La vida cotidiana nos engulle y no tenemos tiempo para el cuidado.
¿Nos conformamos con el fruto que dé o ponemos nuestro empeño en abonar, podar y regar para que el fruto sea más abundante y mejor?
Dios nos envía mensajeros para recordarnos que nos ha dejado al cuidado de la creación y que tenemos pensar cuál es la respuesta que damos, ¿respondemos SI o nos deshacemos de ellos para que no nos recuerden lo que Dios nos pide y vivir en la comodidad de la despreocupación.
Dios nos pide trabajar por la creación y sus criaturas, entregando nuestro amor, y preocupándonos de dar los frutos que mejoren la vida de toda de la obra amorosa de Dios.
El Evangelio de hoy no sitúa ante nuestra actitud en la viña, ¿nos hemos acomodado en ella y no ponemos empeño en mejorarla? La vida cotidiana nos engulle y no tenemos tiempo para el cuidado.
¿Nos conformamos con el fruto que dé o ponemos nuestro empeño en abonar, podar y regar para que el fruto sea más abundante y mejor?
Dios nos envía mensajeros para recordarnos que nos ha dejado al cuidado de la creación y que tenemos pensar cuál es la respuesta que damos, ¿respondemos SI o nos deshacemos de ellos para que no nos recuerden lo que Dios nos pide y vivir en la comodidad de la despreocupación.
Dios nos pide trabajar por la creación y sus criaturas, entregando nuestro amor, y preocupándonos de dar los frutos que mejoren la vida de toda de la obra amorosa de Dios.
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¿Trabajas por mejorar la viña?,
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La piedra que desecharon los arquitectos,
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Tiempo Ordinario 27
Ciclo A
XXVI Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR26)
Ve a trabajar a la viña
Somos libres para hacer y dejar de hacer. ¿Somos capaces de elegir bien y mantener lo que queremos hacer?
Si escuchamos el Evangelio de hoy nos encontraremos ante muchas de nuestras actitudes. Cuando nos piden algo, en seguida decimos que SI, pero la vida nos engulle y ¿se nos olvida o no encontramos el momento de hacerlo.
Seguro que nos vemos reflejados en la lectura de hoy. Ante una petición, ¿Qué respondemos, SI o NO? Seguro que seríamos más sinceros respondiendo: NO queremos, o NO podemos.
Siente que Jesús no te pide hablar, te pide hacer. Podemos responder SI o NO, pero lo importante no es la respuesta, lo importante es lo consecuentes que seamos con ella. Si estamos pendientes de los demás, si les tratamos con cariño, respeto y comprensión, si conseguimos que los demás confíen en nosotros, si a nuestro alrededor la vida es más humana, entonces estamos haciendo lo mejor para los demás y respondiendo SI, con todo nuestro corazón.
Si escuchamos el Evangelio de hoy nos encontraremos ante muchas de nuestras actitudes. Cuando nos piden algo, en seguida decimos que SI, pero la vida nos engulle y ¿se nos olvida o no encontramos el momento de hacerlo.
Seguro que nos vemos reflejados en la lectura de hoy. Ante una petición, ¿Qué respondemos, SI o NO? Seguro que seríamos más sinceros respondiendo: NO queremos, o NO podemos.
Siente que Jesús no te pide hablar, te pide hacer. Podemos responder SI o NO, pero lo importante no es la respuesta, lo importante es lo consecuentes que seamos con ella. Si estamos pendientes de los demás, si les tratamos con cariño, respeto y comprensión, si conseguimos que los demás confíen en nosotros, si a nuestro alrededor la vida es más humana, entonces estamos haciendo lo mejor para los demás y respondiendo SI, con todo nuestro corazón.
Ciclo A
XXV Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR25)
Id también vosotros a mi viña
La generosidad de Dios sobrepasa nuestro razonamiento humano. Da a todos otra oportunidad para entrar en su Reino; nos permite participar en su Vida, no porque lo merezcamos, sino porque Él es bueno y quiere.
Señor Dios nuestro. Tú dices de Ti mismo que eres bueno, con un amor que sobrepasa incluso a tu sentido de justicia. Gracias por aceptar tanto a los pequeños como a los grandes, a los que vuelven a Ti a última hora como a los que, por tu amorosa llamada, han trabajado duro en tu viña toda la vida.
Ábrenos más a los dones gratuitos de tu gracia; haz que los aceptemos con gratitud y que apreciemos cuanto das generosamente a otros. Transforma nuestros caminos egoístas en tus caminos de amor. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Señor Dios nuestro. Tú dices de Ti mismo que eres bueno, con un amor que sobrepasa incluso a tu sentido de justicia. Gracias por aceptar tanto a los pequeños como a los grandes, a los que vuelven a Ti a última hora como a los que, por tu amorosa llamada, han trabajado duro en tu viña toda la vida.
Ábrenos más a los dones gratuitos de tu gracia; haz que los aceptemos con gratitud y que apreciemos cuanto das generosamente a otros. Transforma nuestros caminos egoístas en tus caminos de amor. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Ciclo A
XXIV Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR24)
Amar y ser amado, perdonar y ser perdonado, también en comunidad
En comunidad, amar y ser amado, perdonar y ser perdonado, son caras de una misma moneda. Pedro pregunta: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces debo perdonar?” La respuesta nos la explica San Pablo cuando dice que el amor disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, no lleva cuentas del mal…
El Evangelio nos muestra cómo Dios nos perdona sea cual sea la ofensa y también lo que nos cuesta perdonar a nosotros. Para perdonar, necesitamos amar, sin límites, como Dios nos ama.
El perdón solo nace de un verdadero amor. Amor y perdón deben ser una actitud de nuestra vida, no algo momentáneo, no algo con condiciones. Y cuánto nos cuesta pedir perdón.in amor y perdón mutuo es difícil la vida comunitaria.
Sin amor y perdón mutuo es difícil la vida comunitaria.
El Evangelio nos muestra cómo Dios nos perdona sea cual sea la ofensa y también lo que nos cuesta perdonar a nosotros. Para perdonar, necesitamos amar, sin límites, como Dios nos ama.
El perdón solo nace de un verdadero amor. Amor y perdón deben ser una actitud de nuestra vida, no algo momentáneo, no algo con condiciones. Y cuánto nos cuesta pedir perdón.in amor y perdón mutuo es difícil la vida comunitaria.
Sin amor y perdón mutuo es difícil la vida comunitaria.
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Perdonar hasta setenta veces siete,
perdonar y ser perdonado,
también en comunidad,
Tiempo Ordinario 24
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XXIII Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR23)
Estoy en medio de la comunidad
La comunidad es importante para Jesús y camina por Palestina compartiendo su vida, en comunidad, con sus discípulos. El Evangelio de Mateo pone en boca de Jesús cómo vivir y comportarse en pequeñas comunidades. Qué hacer si cualquiera atenta contra la comunidad, ¿cómo puede la comunidad volver a acoger a un miembro que ha atentado contra ella? ¿Cómo la comunidad perdona a alguien que le ha hecho mal?
Lo importante es cómo la comunidad perdona al que ha ofendido, a menos que el ofensor no quiere ser perdonado. Atar y desatar tiene que ver con la capacidad de la comunidad de acoger al ofensor o no acogerle, si éste lo rechaza.
Jesús nos dice que “donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”, no hace falta una gran comunidad para que Jesús está con ella. Está en medio, sea cual sea su tamaño.
Actualmente nuestras comunidades ¿se pueden llamar comunidades? ¿Actúan como tales, o la indiferencia es la mayor actitud entre sus miembros?
Lo importante es cómo la comunidad perdona al que ha ofendido, a menos que el ofensor no quiere ser perdonado. Atar y desatar tiene que ver con la capacidad de la comunidad de acoger al ofensor o no acogerle, si éste lo rechaza.
Jesús nos dice que “donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”, no hace falta una gran comunidad para que Jesús está con ella. Está en medio, sea cual sea su tamaño.
Actualmente nuestras comunidades ¿se pueden llamar comunidades? ¿Actúan como tales, o la indiferencia es la mayor actitud entre sus miembros?
Ciclo A
XXII Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR22)
Para caminar tras Jesús, toma tu cruz y síguele
La semana pasada, el Evangelio nos hablaba de Pedro como la persona que iba a ser base de la Iglesia y el Evangelio de esta semana nos muestra a Jesús anunciando que va a Jerusalén a padecer y los discípulos no lo entienden y Pedro intenta disuadirle y a Jesús respondiendo: “Apártate de mí, Satanás”.
El Evangelio no se puede leer sin tener en cuenta que está escrito desde la experiencia de resurrección de los discípulos. Jesús citó a sus discípulos en Galilea, así que tenemos que volver a Galilea y releer la vida de Jesús desde su Resurrección para comprender.
Todos entendemos los motivos de Pedro, pero si cambiamos la imagen de Dios que tenemos, por el Dios del amor de Jesús, Él nos dice: “El que quiera venir conmigo, niéguese a sí mismo, tome su cruz y me siga”
Negarse a sí mismo, supone renunciar a nuestras actitudes egoístas y mirar con los ojos de Jesús. No es renunciar, si no elegir, en cada momento, que lo que el corazón nos diga que es la opción del amor, la opción del servicio a los demás, y seguir el camino que nos lleve a Jesús.
El Evangelio no se puede leer sin tener en cuenta que está escrito desde la experiencia de resurrección de los discípulos. Jesús citó a sus discípulos en Galilea, así que tenemos que volver a Galilea y releer la vida de Jesús desde su Resurrección para comprender.
Todos entendemos los motivos de Pedro, pero si cambiamos la imagen de Dios que tenemos, por el Dios del amor de Jesús, Él nos dice: “El que quiera venir conmigo, niéguese a sí mismo, tome su cruz y me siga”
Negarse a sí mismo, supone renunciar a nuestras actitudes egoístas y mirar con los ojos de Jesús. No es renunciar, si no elegir, en cada momento, que lo que el corazón nos diga que es la opción del amor, la opción del servicio a los demás, y seguir el camino que nos lleve a Jesús.
2023/11/26
Ciclo A
XXXIV Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR34)
¡Tuve hambre y me disteis de comer!
Jesús nos sorprende separando a las personas en dos grupos, a su derecha y a su izquierda y diciéndoles que el motivo es “porque tuve hambre y me diste de comer o tuve sed y no me diste de beber”.
A un lado los que han dedicado su tiempo a mejorar la situación de los demás y al otro los que han vivido de espaldas a ellos. Para Jesús, decide el amor entregado a los otros y la ayuda solidaria a los que más lo necesitan.
Hoy, también tenemos a nuestro lado personas que necesitan ayuda, incluso con necesidades tan básicas como comer o de beber. Si queremos mejorar la sociedad, podemos tener gestos solidarios con los demás, aliviar la situación de los que viven en condiciones difíciles a nuestro alrededor y mejorar su dignidad como personas.
Según nos muestra Jesús, todo lo que se haga a cualquiera de los más débiles de la sociedad, se le hace a Él mismo. Tenemos que reconocer en los otros el rostro de Dios, y ocuparnos de los que sufren, de los más débiles, de los indefensos, de los olvidados…
A un lado los que han dedicado su tiempo a mejorar la situación de los demás y al otro los que han vivido de espaldas a ellos. Para Jesús, decide el amor entregado a los otros y la ayuda solidaria a los que más lo necesitan.
Hoy, también tenemos a nuestro lado personas que necesitan ayuda, incluso con necesidades tan básicas como comer o de beber. Si queremos mejorar la sociedad, podemos tener gestos solidarios con los demás, aliviar la situación de los que viven en condiciones difíciles a nuestro alrededor y mejorar su dignidad como personas.
Según nos muestra Jesús, todo lo que se haga a cualquiera de los más débiles de la sociedad, se le hace a Él mismo. Tenemos que reconocer en los otros el rostro de Dios, y ocuparnos de los que sufren, de los más débiles, de los indefensos, de los olvidados…
2023/08/21
Ciclo A
XXI Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR21)
Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo?
Y Jesús nos pregunta hoy también a nosotros, “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Y esta pregunta nos lleva a pensar en nuestra relación con Él, en cómo le seguimos, en cómo vivimos su Evangelio, en cómo es nuestra vida en comunidad.
También podemos pensar en cómo es nuestra relación con Jesús, ¿hemos hecho un Jesús a nuestra medida, viviendo una religión rutinaria o queremos vivir al estilo de Jesús?
Vamos a centrarnos en cómo vive Jesús, en cómo mira a los demás, cómo se relaciona con sus amigos, ¿Cómo estamos viviendo? ¿Cómo miramos a los demás? ¿Cómo nos relacionamos? Siente en tu interior la paz de Jesús a su alrededor, su acogida a los demás, su mirada a los marginados que se le acercan. Jesús resucitado necesita de tus manos, de tus ojos, de tu voz para acoger a los demás.
Jesús te vuelve a preguntar ¿Quién dices que soy yo? E intenta responder desde tu relación con los demás, no solo tus amigos y familia, si no, cómo es tu mirada frente a todos los que te rodean. ¿Cómo acoges
También podemos pensar en cómo es nuestra relación con Jesús, ¿hemos hecho un Jesús a nuestra medida, viviendo una religión rutinaria o queremos vivir al estilo de Jesús?
Vamos a centrarnos en cómo vive Jesús, en cómo mira a los demás, cómo se relaciona con sus amigos, ¿Cómo estamos viviendo? ¿Cómo miramos a los demás? ¿Cómo nos relacionamos? Siente en tu interior la paz de Jesús a su alrededor, su acogida a los demás, su mirada a los marginados que se le acercan. Jesús resucitado necesita de tus manos, de tus ojos, de tu voz para acoger a los demás.
Jesús te vuelve a preguntar ¿Quién dices que soy yo? E intenta responder desde tu relación con los demás, no solo tus amigos y familia, si no, cómo es tu mirada frente a todos los que te rodean. ¿Cómo acoges
Ciclo A XX Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR20)
¡Animo, soy yo, no temáis!
El Evangelio de hoy nos lleva a una situación en la que no reconocemos a Jesús, negando su ayuda a una madre desesperada, sola, anónima, que solicita que su hija enferma recobre la salud y con ello su dignidad. Jesús, antepone el paganismo y la no pertenencia al pueblo de Israel a su escucha del sufrimiento de la mujer.
Mateo nos hace ver el efecto de la fe, que recorre nuestro ser y que nos empuja a hacer cosas, de las que no nos creíamos capaces, por ello vemos una mujer insistente con una fe inquebrantable, consciente de que sólo Jesús puede atender su necesidad
La fe de la mujer, rompe las barreras, a pesar de los obstáculos y Jesús reconoce su grandeza, la fuerza de su fe y socorre su necesidad
¿Tenemos la misma fe?
¿Cuántas veces nos cerramos en nuestro pequeño círculo y no escuchamos nada fuera de él, simplemente porque no son de “los nuestros” y no nos “afecta”?
¿Cuánto nos cuesta abrir la puerta a los demás, a los más frágiles de nuestra sociedad, simplemente porque no son de nuestro entorno, son inmigrantes, diferentes, marginados, … ?
Mateo nos hace ver el efecto de la fe, que recorre nuestro ser y que nos empuja a hacer cosas, de las que no nos creíamos capaces, por ello vemos una mujer insistente con una fe inquebrantable, consciente de que sólo Jesús puede atender su necesidad
La fe de la mujer, rompe las barreras, a pesar de los obstáculos y Jesús reconoce su grandeza, la fuerza de su fe y socorre su necesidad
¿Tenemos la misma fe?
¿Cuántas veces nos cerramos en nuestro pequeño círculo y no escuchamos nada fuera de él, simplemente porque no son de “los nuestros” y no nos “afecta”?
¿Cuánto nos cuesta abrir la puerta a los demás, a los más frágiles de nuestra sociedad, simplemente porque no son de nuestro entorno, son inmigrantes, diferentes, marginados, … ?
Ciclo A XIX Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR19)
¡Animo, soy yo, no temáis!
Nuestra vida está llena de problemas, conflictos, situaciones que absorben nuestra energía y hacen que nos sintamos como en medio de una gran tempestad que nos atemoriza y no nos deja mirar más allá. ¿Somos capaces de descubrir a Jesús a nuestro lado?
Jesús se acerca y nos dice: “Animo, soy yo, no temáis”, pero en medio de la tempestad ¿Nos cuesta escuchar su voz? Y Jesús se acerca a nosotros caminando sobre el agua, y nosotros ¿Solo escuchamos la tempestad?
Déjate empapar por su voz, escúchale a pesar del fragor del mar, y dale la mano para que te sostenga y siente que no dejará que te hundas. ¿Por qué dudas?
Su voz es capaz de sonar por encima de la tormenta, solo es necesario descubrir su presencia en medio de la tempestad y coger su mano, siente que te sostiene con fuerza y que te acompaña siempre y no te dejará ni en los momentos más difíciles
Jesús se acerca y nos dice: “Animo, soy yo, no temáis”, pero en medio de la tempestad ¿Nos cuesta escuchar su voz? Y Jesús se acerca a nosotros caminando sobre el agua, y nosotros ¿Solo escuchamos la tempestad?
Déjate empapar por su voz, escúchale a pesar del fragor del mar, y dale la mano para que te sostenga y siente que no dejará que te hundas. ¿Por qué dudas?
Su voz es capaz de sonar por encima de la tormenta, solo es necesario descubrir su presencia en medio de la tempestad y coger su mano, siente que te sostiene con fuerza y que te acompaña siempre y no te dejará ni en los momentos más difíciles
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Oración,
Pedro bajo de la barca y echó a andar sobre las aguas,
Tiempo Ordinario 19
Ciclo A XVIII Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR18)
¡Dadles vosotros de comer!
Este Evangelio, que para muchos se queda como un milagro con cierto tinte de magia, sin embargo, nos resalta que la solidaridad está en la capacidad de cambiar nuestra actitud, y hacer nuestra, la necesidad de los demás.
¿De dónde nace la multiplicación de los panes? La respuesta está en la invitación de Jesús a los discípulos: «Dadles vosotros...», «dar», compartir. ¿Qué comparten los discípulos? Lo poco que tienen: cinco panes y dos peces. Pero son precisamente esos panes y esos peces los que, en las manos del Señor, sacian a toda la multitud.
Y esto nos dice que, en la Iglesia, y también en la sociedad, una palabra clave a la que no debemos tener miedo, es «solidaridad», o sea, saber poner a disposición de Dios lo que tenemos, nuestras humildes capacidades, porque sólo compartiendo, sólo en el don, nuestra vida será fecunda, dará fruto. Solidaridad: ¡una palabra que mira mal el espíritu mundano!
Un tema esencial para el Papa Francisco, es el hambre consecuencia de la pobreza extrema, resaltando que existe una cultura del descarte que nos ha hecho insensibles también al derroche y al desperdicio de alimentos, cosa aún más deplorable cuando muchas personas y familias sufren hambre y malnutrición.
En otro tiempo, nuestros abuelos cuidaban mucho que no se tirara nada de comida sobrante. El consumismo nos ha inducido a acostumbrarnos a lo superfluo y al desperdicio cotidiano de alimento. ¡Pero recordemos bien que el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre, de quien tiene hambre!, y cuando el alimento se comparte de modo equitativo, con solidaridad, nadie carece de lo necesario. Cada comunidad puede ir al encuentro de las necesidades de los más pobres. [Ecología humana y ecología medioambiental caminan juntas.” (Audiencia 5 de junio 2013)]
¿De dónde nace la multiplicación de los panes? La respuesta está en la invitación de Jesús a los discípulos: «Dadles vosotros...», «dar», compartir. ¿Qué comparten los discípulos? Lo poco que tienen: cinco panes y dos peces. Pero son precisamente esos panes y esos peces los que, en las manos del Señor, sacian a toda la multitud.
Y esto nos dice que, en la Iglesia, y también en la sociedad, una palabra clave a la que no debemos tener miedo, es «solidaridad», o sea, saber poner a disposición de Dios lo que tenemos, nuestras humildes capacidades, porque sólo compartiendo, sólo en el don, nuestra vida será fecunda, dará fruto. Solidaridad: ¡una palabra que mira mal el espíritu mundano!
Un tema esencial para el Papa Francisco, es el hambre consecuencia de la pobreza extrema, resaltando que existe una cultura del descarte que nos ha hecho insensibles también al derroche y al desperdicio de alimentos, cosa aún más deplorable cuando muchas personas y familias sufren hambre y malnutrición.
En otro tiempo, nuestros abuelos cuidaban mucho que no se tirara nada de comida sobrante. El consumismo nos ha inducido a acostumbrarnos a lo superfluo y al desperdicio cotidiano de alimento. ¡Pero recordemos bien que el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre, de quien tiene hambre!, y cuando el alimento se comparte de modo equitativo, con solidaridad, nadie carece de lo necesario. Cada comunidad puede ir al encuentro de las necesidades de los más pobres. [Ecología humana y ecología medioambiental caminan juntas.” (Audiencia 5 de junio 2013)]
Ciclo A XVII Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR17)
¿Has encontrado ya tu tesoro?
"Si quieres orar con las parábolas toma contacto con tu situación personal, elige una de sus imágenes y sitúate ante el Señor: como aquel hijo que andaba perdido… como una masa inerte que necesita levadura para levantar… como un poseedor de talentos y recursos que invertir… como el publicano que decía “ten compasión de mí, Señor”… como una tierra que está dando fruto… Recuerda siempre esto: las parábolas hablan de ti y son un camino a tu alcance para poder entrar en contacto con quien las contó. Está esperando tu respuesta». (Carlos del Valle – pastoralsj).
La propuesta final es encontrar un nombre nuevo con el que invocar a Jesús: el campo de cada parábola lo esconde como un tesoro para llenarnos de alegría al descubirlo. (Carlos del Valle – pastoralsj).
Jesús nos cuenta parábolas, pequeñas historias que sorprenden y nos hacen centrar la mirada en pequeños detalles que cambian la vida de las personas. El descubrimiento del Reino de Dios también puede ser algo inesperado y sorpresivo, pero que llegue al fondo de nuestro ser, y transforme nuestra vida desde lo escondido. Y nos obliga a actuar. No nos permite quedarnos quietos. ¿Qué nos llama a hacer?
La propuesta final es encontrar un nombre nuevo con el que invocar a Jesús: el campo de cada parábola lo esconde como un tesoro para llenarnos de alegría al descubirlo. (Carlos del Valle – pastoralsj).
Jesús nos cuenta parábolas, pequeñas historias que sorprenden y nos hacen centrar la mirada en pequeños detalles que cambian la vida de las personas. El descubrimiento del Reino de Dios también puede ser algo inesperado y sorpresivo, pero que llegue al fondo de nuestro ser, y transforme nuestra vida desde lo escondido. Y nos obliga a actuar. No nos permite quedarnos quietos. ¿Qué nos llama a hacer?
Ciclo A XVI Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR16)
Dios se acerca en lo pequeño, ¿Y tú?
¡Cuántas veces pensamos que Dios se tiene que manifestar con algo grande, a la vista de todos! Y, sin embargo, las parábolas de hoy hablan otro idioma, hablan de lo escondido, de lo pequeño, de lo que no se ve, pero está actuando, como la levadura en la masa, o la semilla más pequeña, que se convierte en un árbol que sirve de cobijo a la vida.
El Reino que muestra Jesús, no es algo poderoso o espectacular, no habla a la gente poderosa, si no que ilusiona a la gente sencilla y les pide que hagan algo en su entorno. La gente sencilla, en el lenguaje de parábolas, entiende el mensaje y lo pone en práctica.
Jesús nos habla de lo cotidiano de la vida alrededor, de humanizar nuestro entorno, de ayudar al vecino, de transformar poco a poco desde el silencio de lo interior y lo escondido, y mirar con otros ojos alrededor.
Jesús nos quiere transformar por dentro, hacernos ver las cosas con su mirada, que captemos lo que ven sus ojos, poco a poco, y nos demos cuenta de lo que tenemos y lo que los demás necesitan de nosotros.
Jesús es la levadura oculta que nos fermenta y hace crecer, es la pequeña semilla que crece en nuestro interior, poco a poco, para dar cobijo, para cuidar, desde lo pequeño, desde lo humilde, desde el silencio.
El Reino que muestra Jesús, no es algo poderoso o espectacular, no habla a la gente poderosa, si no que ilusiona a la gente sencilla y les pide que hagan algo en su entorno. La gente sencilla, en el lenguaje de parábolas, entiende el mensaje y lo pone en práctica.
Jesús nos habla de lo cotidiano de la vida alrededor, de humanizar nuestro entorno, de ayudar al vecino, de transformar poco a poco desde el silencio de lo interior y lo escondido, y mirar con otros ojos alrededor.
Jesús nos quiere transformar por dentro, hacernos ver las cosas con su mirada, que captemos lo que ven sus ojos, poco a poco, y nos demos cuenta de lo que tenemos y lo que los demás necesitan de nosotros.
Jesús es la levadura oculta que nos fermenta y hace crecer, es la pequeña semilla que crece en nuestro interior, poco a poco, para dar cobijo, para cuidar, desde lo pequeño, desde lo humilde, desde el silencio.
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Ciclo A XV Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR15)
¿Te dedicas a sembrar?
Salió el sembrador a sembrar y su semilla cayó en … Siempre pensamos qué terreno somos para que caiga la semilla en la buena tierra de nuestro corazón. ¿Es ese el foco de la lectura?
Salió el sembrador a sembrar y su semilla cayó al borde del camino, otro poco en terreno pedregoso, otra parte entre zarzas y solo una porción en buena tierra. ¿Por qué un sembrador desaprovecharía la semilla echándola por todas partes? ¿O es que nos está diciendo otra cosa?
Salió el sembrador a sembrar y sembró por todas partes, porque la buena tierra está escondida y muchas veces en el borde de un camino o ahogada entre piedras. Muchos la rechazan y se sacuden la semilla, pero otros la aceptan y se ponen a dar vueltas a esa semilla, hasta que les dice algo y les impulsa a actuar.
El sembrador sale de casa y no se pone a sembrar, se sienta con calma con las personas, les dedica tiempo, les da confianza y una vez que ha hecho eso, se pone a sembrar. Ha ido preparando la tierra con toda calma.
Nosotros, ¿Somos capaces de sembrar? ¿Somos capaces de dedicar el tiempo sin prisa a los demás y sembrar bien? ¿Nos sentimos sembradores?
La lectura no habla de recoger, el sembrador no es el que recolecta, y cuántas veces estamos pensando en la cosecha. Sembrar sin cosechar nos puede parecer baldío, pero el evangelio nos llama a poner nuestra semilla al servicio de los demás y lo que los demás hagan con ella, no es nuestro problema. Muchas veces eso nos resulta difícil de aceptar.
Salió el sembrador a sembrar y su semilla cayó al borde del camino, otro poco en terreno pedregoso, otra parte entre zarzas y solo una porción en buena tierra. ¿Por qué un sembrador desaprovecharía la semilla echándola por todas partes? ¿O es que nos está diciendo otra cosa?
Salió el sembrador a sembrar y sembró por todas partes, porque la buena tierra está escondida y muchas veces en el borde de un camino o ahogada entre piedras. Muchos la rechazan y se sacuden la semilla, pero otros la aceptan y se ponen a dar vueltas a esa semilla, hasta que les dice algo y les impulsa a actuar.
El sembrador sale de casa y no se pone a sembrar, se sienta con calma con las personas, les dedica tiempo, les da confianza y una vez que ha hecho eso, se pone a sembrar. Ha ido preparando la tierra con toda calma.
Nosotros, ¿Somos capaces de sembrar? ¿Somos capaces de dedicar el tiempo sin prisa a los demás y sembrar bien? ¿Nos sentimos sembradores?
La lectura no habla de recoger, el sembrador no es el que recolecta, y cuántas veces estamos pensando en la cosecha. Sembrar sin cosechar nos puede parecer baldío, pero el evangelio nos llama a poner nuestra semilla al servicio de los demás y lo que los demás hagan con ella, no es nuestro problema. Muchas veces eso nos resulta difícil de aceptar.
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