Juan el Bautista, grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas, (…) Y todos verán la salvación de Dios”.
Una misión clara y definida. Pero… ¿a qué caminos se refiere? ¿Qué sendas son las que debemos enderezar? ¿Cómo preparar el camino? ¿Qué montañas son las que debemos superar?
No es tarea fácil, y puede que tengamos la misma sensación que Juan “predicando en el desierto”. Puede que el camino que construimos no llegue a ninguna parte, pero Dios nos pide confianza, sabiendo que construyendo caminos de Amor y Paz, “todos verán la salvación de Dios”.
El desierto es un lugar para vivir con lo esencial, no hay lugar para lo superfluo, para distracciones del camino que conduce a la meta
¿Nos perdemos buscando el camino acertado en nuestra vida?
Oración en Abierto
Oración semanal con cantos
a la Luz del evangelio dominical
Cada semana, unimos la Palabra y el canto para ayudar a profundizar en la Oración.
Los cascabeles nos llaman a la oración y nos recuerdan la Alegría del Evangelio.
Los cascabeles nos llaman a la oración y nos recuerdan la Alegría del Evangelio.
2026/08/02
Ciclo C
Domingo I del Tiempo de Adviento
(CADV01)
¡El que es de la VERDAD, escucha mi VOZ!
Este domingo comenzamos el tiempo de Adviento. Una llamada a mantenernos despiertos, cuidando la oración, confiando y esperando en su Palabra. Despertad la fe, levantaos, animaos unos a otros, alzad la cabeza, estad atentos a su venida…se acerca vuestra liberación.
Vivir despiertos significa vivir con pasión la pequeña aventura de cada día. No desentendernos de quien nos necesita. Seguir haciendo esos “pequeños gestos” que aparentemente no sirven para nada, pero que sostienen la esperanza de las personas y hacen la vida un poco más amable..
Vivir despiertos significa despertar nuestra fe. Buscar a Dios en la vida y desde la vida. Intuirlo muy cerca de cada persona. Descubrirlo atrayendo a todos hacia la felicidad. Vivir no solo de nuestros pequeños proyectos, sino atentos a la voluntad de Dios.
Señor: abre nuestros ojos, nuestros oídos y sobre todo nuestro corazón para que en esta oración nos encontremos contigo, con nuestros hermanos y nos ayude a prepararnos en este tiempo de adviento.
Vivir despiertos significa vivir con pasión la pequeña aventura de cada día. No desentendernos de quien nos necesita. Seguir haciendo esos “pequeños gestos” que aparentemente no sirven para nada, pero que sostienen la esperanza de las personas y hacen la vida un poco más amable..
Vivir despiertos significa despertar nuestra fe. Buscar a Dios en la vida y desde la vida. Intuirlo muy cerca de cada persona. Descubrirlo atrayendo a todos hacia la felicidad. Vivir no solo de nuestros pequeños proyectos, sino atentos a la voluntad de Dios.
Señor: abre nuestros ojos, nuestros oídos y sobre todo nuestro corazón para que en esta oración nos encontremos contigo, con nuestros hermanos y nos ayude a prepararnos en este tiempo de adviento.
2024/11/17
Ciclo B
Domingo XXXIV del Tiempo Ordinario
(BTOR34)
¡El que es de la VERDAD, escucha mi VOZ!
Hoy el Evangelio nos ofrece un sorprendente diálogo entre Pilato y Jesús, un poderoso romano y un reo que se presenta como testigo de la verdad. Se trata de una conversación impensable entre un preso y su verdugo. Hablan lenguajes diferentes y es imposible que se entiendan, porque los conceptos que manejan son inconcebibles para el otro.
Jesús no pertenece al sistema de Roma, no se apoya en la fuerza de las armas. Tiene una base completamente diferente: Jesús nos dice: “Mi reino no es de este mundo” y su realeza proviene del amor de Dios al mundo. Se trata de un Rey sencillo, que pasa hambre, se siente solo y nos pide ayuda a cada uno de nosotros. Nos dice que detrás de cada uno de los más débiles de la sociedad, está Él.
Ha nacido para dar testimonio de la verdad y sólo le entienden los que son de la VERDAD: “Todo el que es de la verdad, escucha mi voz".
Nos preguntamos, ¿Cuál es nuestro Reino?, ¿Qué voz escuchamos?, ¿Qué verdad buscamos?
Jesús no pertenece al sistema de Roma, no se apoya en la fuerza de las armas. Tiene una base completamente diferente: Jesús nos dice: “Mi reino no es de este mundo” y su realeza proviene del amor de Dios al mundo. Se trata de un Rey sencillo, que pasa hambre, se siente solo y nos pide ayuda a cada uno de nosotros. Nos dice que detrás de cada uno de los más débiles de la sociedad, está Él.
Ha nacido para dar testimonio de la verdad y sólo le entienden los que son de la VERDAD: “Todo el que es de la verdad, escucha mi voz".
Nos preguntamos, ¿Cuál es nuestro Reino?, ¿Qué voz escuchamos?, ¿Qué verdad buscamos?
Ciclo B
Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario
(BTOR33)
¡Tus palabras no pasarán!
Estamos llegando al final del año litúrgico y las lecturas se van volviendo más apocalípticas. Al final de todos los tiempos, está Dios. No cualquier Dios, sino el Dios revelado en Jesucristo. El Dios de Jesús. De ahí la importancia de nuestra relación con Jesús, clave de la manifestación de Dios al hombre. A ti.
Un Dios que quiere la vida, la dignidad y la dicha plena del ser humano. De todos. Todo queda en sus manos. Él tiene la última palabra. Un día cesarán los llantos y el dolor, y reinarán la paz y el amor. Ahí radica nuestra esperanza. Esta es la firme esperanza del cristiano enraizada en la promesa del Señor
"El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán».
No caminamos hacia la nada y el vacío. Nos espera el abrazo amoroso del Padre.
Su generosidad nos envuelve. Sabe lo que es pasar necesidad y ayuda desde la oscuridad, el silencio, el sentirse útil, sin querer ser protagonista.
Un Dios que quiere la vida, la dignidad y la dicha plena del ser humano. De todos. Todo queda en sus manos. Él tiene la última palabra. Un día cesarán los llantos y el dolor, y reinarán la paz y el amor. Ahí radica nuestra esperanza. Esta es la firme esperanza del cristiano enraizada en la promesa del Señor
"El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán».
No caminamos hacia la nada y el vacío. Nos espera el abrazo amoroso del Padre.
Su generosidad nos envuelve. Sabe lo que es pasar necesidad y ayuda desde la oscuridad, el silencio, el sentirse útil, sin querer ser protagonista.
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Tus palabras no pasarán
Ciclo B
Domingo XXXII del Tiempo Ordinario
(BTOR32)
¡La alegría de darse!
Jesús nos enfrenta a dos situaciones y el modo de presentarlas, nos pone en guardia frente a una y nos pone el ejemplo de la otra.
Escuchamos los relatos y miramos el corazón de cada uno y ahora miramos el nuestro, y nuestra actitud, ¿A cuál se parece?
Entramos en el corazón de los escribas y vemos su arrogancia y su falta de empatía.
Entramos en el corazón de la buena viuda y vemos su sencillez, su pequeña entrega, su ofrecerse entera, entregando para otros lo que ella necesita para vivir.
Su generosidad nos envuelve. Sabe lo que es pasar necesidad y ayuda desde la oscuridad, el silencio, el sentirse útil, sin querer ser protagonista.
Pequeños gestos de comunidad, de pan partido y compartido, que dan vida y alegría a nuestro mundo, que acogen y ponen a Jesús en la persona que tenemos al lado.
Queremos seguir el ejemplo de esta sencilla viuda, compartir nuestro tiempo y nuestra vida, con las manos extendidas para acercar, acoger y compartir.
Escuchamos los relatos y miramos el corazón de cada uno y ahora miramos el nuestro, y nuestra actitud, ¿A cuál se parece?
Entramos en el corazón de los escribas y vemos su arrogancia y su falta de empatía.
Entramos en el corazón de la buena viuda y vemos su sencillez, su pequeña entrega, su ofrecerse entera, entregando para otros lo que ella necesita para vivir.
Su generosidad nos envuelve. Sabe lo que es pasar necesidad y ayuda desde la oscuridad, el silencio, el sentirse útil, sin querer ser protagonista.
Pequeños gestos de comunidad, de pan partido y compartido, que dan vida y alegría a nuestro mundo, que acogen y ponen a Jesús en la persona que tenemos al lado.
Queremos seguir el ejemplo de esta sencilla viuda, compartir nuestro tiempo y nuestra vida, con las manos extendidas para acercar, acoger y compartir.
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