Jesús recorre Galilea predicando, pero, sobre todo, encontrándose con personas en el camino. Jesús busca el encuentro con los demás, especialmente con los más excluidos de la sociedad. En esta ocasión el encuentro se produce a primera hora de la mañana, en la soledad del camino, fuera del pueblo.
Jesús se encuentra con un leproso: Se trata del último entre los últimos, un intocable, excluido de una vida en familia y en comunidad. El leproso se acerca de rodillas, y le dice a Jesús, si quieres, puedes limpiarme. Sabe que si Jesús le toca, será impuro. Pero Jesús, no solo quiere curarle, quiere que el leproso sienta su acogida, su contacto. No le importan las leyes judías, son más importantes las personas y siente que el leproso necesita acogida, no solo curación, para sentirse limpio y sentir que eso significa recuperar una vida en comunidad, dejar de ser un excluido
La vida en comunidad supone vivir acogido y ser aceptado. Sin embargo, muchas veces vivimos a la defensiva, manteniendo las distancias de los demás, excluyendo a los que no pertenecen a nuestro “círculo”.
¿Cómo supone vivir con el ejemplo de Jesús?
Cada semana, unimos la Palabra y el canto para ayudar a profundizar en la Oración.
Los cascabeles nos llaman a la oración y nos recuerdan la Alegría del Evangelio.
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2024/02/13
Ciclo B
VI Domingo del Tiempo de Ordinario (BTOR06)
¡Mira con los ojos de Jesús!
Etiquetas:
(Mc 1_40-45),
Canto y Oración,
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Curación de un leproso,
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Oración,
Si quieres puedes curarme,
Tiempo Ordinario 6
2023/02/26
Ciclo A Domingo VI del Tiempo Ordinario (ATOR06)
¡Habéis oído que se dijo...pero yo os digo!
Jesús postula para sus discípulos una "justicia mejor" (el fiel cumplimiento de la voluntad de Dios). Para ello reinterpreta la ley recuperando la voluntad originaria del Padre, jerarquizándola desde el criterio del amor (a Dios y a los hombres) y radicalizándola.
Esta radicalización es una incitación para ir más lejos en la observancia de lo esencial de la ley (el precepto de no matar: el insulto, la descalificación...van matando poco a poco). Jesús nos invita, a quienes queremos seguirle, a hurgar, discernir y profundizar en las raíces, allí donde se fraguan los deseos y se traman los mecanismos que camuflan los autoengaños que acabarán convirtiéndose en actos dañinos.
Su lenguaje simbólico y provocativo es, más bien, la indicación de una dirección a tomar, que la orden para seguir unos comportamientos concretos. Sus orientaciones apuntan siempre al horizonte del "más", en el que no caben los cálculos acomodaticios ni el simple cumplimiento externo. Jesús descubre que la ley no es el fin, sino un medio para llegar al fin. Recuerda "ama y haz lo que quieras"
Esta radicalización es una incitación para ir más lejos en la observancia de lo esencial de la ley (el precepto de no matar: el insulto, la descalificación...van matando poco a poco). Jesús nos invita, a quienes queremos seguirle, a hurgar, discernir y profundizar en las raíces, allí donde se fraguan los deseos y se traman los mecanismos que camuflan los autoengaños que acabarán convirtiéndose en actos dañinos.
Su lenguaje simbólico y provocativo es, más bien, la indicación de una dirección a tomar, que la orden para seguir unos comportamientos concretos. Sus orientaciones apuntan siempre al horizonte del "más", en el que no caben los cálculos acomodaticios ni el simple cumplimiento externo. Jesús descubre que la ley no es el fin, sino un medio para llegar al fin. Recuerda "ama y haz lo que quieras"
2022/02/07
Ciclo C Domingo VI del Tiempo Ordinario (CTOR06)
¡En Jesús nos transciende la verdadera alegría!
Las palabras de Jesús nos sobrecogen: Dichosos los pobres, los que ahora tenéis hambre, los que ahora lloráis, los rechazados e insultados por abrazar y vivir según su mensaje.
¿Dónde está la verdadera alegría?.
En esta línea evangélica nos relatan como San Francisco expresaba así, la perfecta alegría, al hermano León, cuando al vivir el desprecio, insulto y la desolación en una situación de gran precariedad en medio de la nieve, con frio helado, viento y lluvia, eran rechazados totalmente al pedir ayuda en un convento de hermanos y, más aún, señalados como ladrones, golpeados y maltratados, arrojados a la intemperie con todas sus inclemencias y sin refugio alguno. Incluso si con lágrimas en los ojos suplicaban clemencia.
Y continuaba: Si nosotros soportamos todas esas cosas pacientemente y con alegría por su amor, identificándonos con Cristo, ahí y en eso está la perfecta alegría.
Es así, nuestro gozo está en la acogida de la radicalidad del mensaje de Jesús. Decían así de Él que estaba fuera de sí. La profundidad de su mirada nos ilumina para reconocer donde está nuestra verdad y el misterio de la plenitud de la vida. Supera nuestra capacidad, solo lo acogemos en la vida que se nos regala día a día.
¿Dónde está la verdadera alegría?.
En esta línea evangélica nos relatan como San Francisco expresaba así, la perfecta alegría, al hermano León, cuando al vivir el desprecio, insulto y la desolación en una situación de gran precariedad en medio de la nieve, con frio helado, viento y lluvia, eran rechazados totalmente al pedir ayuda en un convento de hermanos y, más aún, señalados como ladrones, golpeados y maltratados, arrojados a la intemperie con todas sus inclemencias y sin refugio alguno. Incluso si con lágrimas en los ojos suplicaban clemencia.
Y continuaba: Si nosotros soportamos todas esas cosas pacientemente y con alegría por su amor, identificándonos con Cristo, ahí y en eso está la perfecta alegría.
Es así, nuestro gozo está en la acogida de la radicalidad del mensaje de Jesús. Decían así de Él que estaba fuera de sí. La profundidad de su mirada nos ilumina para reconocer donde está nuestra verdad y el misterio de la plenitud de la vida. Supera nuestra capacidad, solo lo acogemos en la vida que se nos regala día a día.
2021/02/11
Ciclo B Domingo VI del Tiempo Ordinario (BTOR06)
¡Silencio y contemplación: Tiempo de Evangelio!
Tiempo de silencio y contemplación de la mano del Evangelio.
Así se muestra en esta imagen de San Juan que nos invita desde una antigua ermita del interior burgalés.
Seguimos la lectura del Evangelio de Marcos, que nos muestra a Jesús, liberador desde dentro, para llevarnos a vivir e interiorizar la Buena Nueva de su Evangelio.
Hoy nos presenta la curación de un leproso y nos reconforta sabernos en sus manos.
Manos de un Jesús que siente lástima del dolor humano y se compadece.
Manos que nos acogen y nos curan.
Son tiempos de abandonarnos en sus manos. Tiempos de esperanza, de vivir abiertos al amor que nos ofrece Jesús y que nos abraza.
Santa Teresa de Jesús nos muestra su experiencia con Jesús y sus palabras:
“Haz lo que es en ti y déjame tú a Mí y no te inquietes por nada.
Goza del bien que te ha sido dado, que es muy grande;
mi Padre se deleita contigo y el Espíritu Santo te ama”.
Así se muestra en esta imagen de San Juan que nos invita desde una antigua ermita del interior burgalés.
Seguimos la lectura del Evangelio de Marcos, que nos muestra a Jesús, liberador desde dentro, para llevarnos a vivir e interiorizar la Buena Nueva de su Evangelio.
Hoy nos presenta la curación de un leproso y nos reconforta sabernos en sus manos.
Manos de un Jesús que siente lástima del dolor humano y se compadece.
Manos que nos acogen y nos curan.
Son tiempos de abandonarnos en sus manos. Tiempos de esperanza, de vivir abiertos al amor que nos ofrece Jesús y que nos abraza.
Santa Teresa de Jesús nos muestra su experiencia con Jesús y sus palabras:
“Haz lo que es en ti y déjame tú a Mí y no te inquietes por nada.
Goza del bien que te ha sido dado, que es muy grande;
mi Padre se deleita contigo y el Espíritu Santo te ama”.
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(Mc 1_40-45),
Canto y Oración,
Ciclo B,
Oración,
Si quieres puedes limpiarme,
Silencio y Contemplación: Tiempo de Evangelio,
Tiempo Ordinario 6
2020/02/10
Ciclo A Domingo VI del Tiempo Ordinario (ATOR06)
¡Habéis oído que se dijo… pero yo os digo!
Jesús postula para sus discípulos una "justicia mejor" (el fiel cumplimiento de la voluntad de Dios). Para ello reinterpreta la ley, recuperando la voluntad originaria del Padre, jerarquizándola desde el criterio del amor (a Dios y a los hombres) y radicalizándola.
Esta radicalización es una incitación para ir más lejos en la observancia de lo esencial de la ley (el precepto de no matar: el insulto, la descalificación...van matando poco a poco). Jesús nos invita, a quienes queremos seguirle, a hurgar, discernir y profundizar en las raíces, allí donde se fraguan los deseos y se traman los mecanismos que camuflan los autoengaños que acabarán convirtiéndose en actos dañinos.
Su lenguaje simbólico y provocativo es, más bien, la indicación de una dirección a tomar, que la orden para seguir unos comportamientos concretos. Sus orientaciones apuntan siempre al horizonte del "más", en el que no caben los cálculos acomodaticios ni el simple cumplimiento externo. Jesús descubre que la ley no es el fin, sino un medio para llegar al fin. Recuerda "ama y haz lo que quieras"...
Esta radicalización es una incitación para ir más lejos en la observancia de lo esencial de la ley (el precepto de no matar: el insulto, la descalificación...van matando poco a poco). Jesús nos invita, a quienes queremos seguirle, a hurgar, discernir y profundizar en las raíces, allí donde se fraguan los deseos y se traman los mecanismos que camuflan los autoengaños que acabarán convirtiéndose en actos dañinos.
Su lenguaje simbólico y provocativo es, más bien, la indicación de una dirección a tomar, que la orden para seguir unos comportamientos concretos. Sus orientaciones apuntan siempre al horizonte del "más", en el que no caben los cálculos acomodaticios ni el simple cumplimiento externo. Jesús descubre que la ley no es el fin, sino un medio para llegar al fin. Recuerda "ama y haz lo que quieras"...
2019/02/10
Ciclo C Domingo del Tiempo Ordinario 6 (CTOR06)
Mirar con los ojos de Dios
Hoy Jesús nos pone delante a las personas que tenemos al lado, las que necesitan consuelo, las que lloran, las que pasan hambre, las que sufren, las pobres, aquellas de las que Él, no se diferencia mucho.
Jesús se acerca a los demás desde su mismo nivel, no está mejor vestido, ni tiene más riquezas que ellos. Por ello, se sienten entendidos, les trae esperanza, les acoge, les sana su sufrimiento, les trata con dignidad. Le reciben como a un igual, alguien que sabe de lo que habla cuando dice “Dichosos los que…” y los que escuchan, sienten que habla para ellos y se reconocen en las palabras de Jesús.
Vamos a mirar con los ojos de Dios y ver lo que Dios ve a nuestro alrededor. Dejemos que las bienaventuranzas de Jesús, su Sermón de la Montaña, nos empapen y pongan nuestra mirada en el objetivo que nos pone Jesús.
¿Qué vemos a nuestro alrededor? ¿Miramos con los ojos de Dios?
Jesús se acerca a los demás desde su mismo nivel, no está mejor vestido, ni tiene más riquezas que ellos. Por ello, se sienten entendidos, les trae esperanza, les acoge, les sana su sufrimiento, les trata con dignidad. Le reciben como a un igual, alguien que sabe de lo que habla cuando dice “Dichosos los que…” y los que escuchan, sienten que habla para ellos y se reconocen en las palabras de Jesús.
Vamos a mirar con los ojos de Dios y ver lo que Dios ve a nuestro alrededor. Dejemos que las bienaventuranzas de Jesús, su Sermón de la Montaña, nos empapen y pongan nuestra mirada en el objetivo que nos pone Jesús.
¿Qué vemos a nuestro alrededor? ¿Miramos con los ojos de Dios?
2018/02/05
Ciclo B Tiempo Ordinario (BTOR06)
Los marginados de hoy
Al final
del capítulo I, Marcos continúa el tema de la sanación y la inminencia de
responder mediante proclamación y servicio, porque Jesús vino a restaurar, a
sacudir lo establecido, tirar abajo las barreras y brindar acceso, inclusión y
esperanza a los marginados. El
evangelista nos muestra a un leproso que va en busca de Jesús para ser sanado.
La
atmósfera social, religiosa y política de la época estaba preocupada
exclusivamente en preservar la Ley. Los
líderes religiosos imponían unas normas de pureza tan estrictas que la mayoría
del pueblo estaba en estado de marginación porque no podían cumplir las normas
de pureza ni tenían acceso a los rituales de limpieza. Así que un leproso tenía
por fuerza que vivir en las afueras para no contagiar sus miserias.
Jesús
había sido ungido y elegido para enseñarnos a comprometernos y ser
responsables, que vayamos eliminando barreras de carácter racial,
religioso, social, cultural, económico…y construyamos el Reino.
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