Cada semana, unimos la Palabra y el canto para ayudar a profundizar en la Oración.
Los cascabeles nos llaman a la oración y nos recuerdan la Alegría del Evangelio.
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2020/01/05

Ciclo A Domingo III del Tiempo de Navidad: Bautismo de Jesús (ANAV03)
¡La trascendencia de Dios se abre a nosotros en Jesús, el Salvador!

Con Jesús en la cola de los necesitados, los cielos se abren a la tierra.

Entramos en la escena, nos situamos allí junto al Jordán. Vemos que Jesús se acerca, tranquilo, invadido por el amor que le impulsa a seguir su misión de una nueva vida de entrega, con fidelidad, hasta el final. Sus pasos son firmes y llenos de paz y se acerca a la cola con los necesitados, como uno más, despojado totalmente de sí.

Sumergidos en la escena, estamos conmocionados y valoramos la sencillez de lo pequeño, de lo escondido, de lo que no es apariencia. Nos acercamos y levanta su mirada a la nuestra. Es un momento intenso que nos traspasa totalmente el interior: La mirada de Dios es amor y nos invade mientras contemplamos la sencillez de Jesús y su cercanía..

Dios Padre se manifiesta en Jesús, en el Espíritu, y nos presenta a nuestro Salvador, el Hijo de Dios, el Amado... Quedamos enmudecidos y sobrecogidos por la manifestación sobrenatural que nos trasciende. Con Jesús se abre nuestra condición de hijos de Dios, en el Hijo, en Jesús, nuestro Bien.

En silencio, contemplamos estos misterios. Dios nos abraza para siempre a cada uno de nosotros como hijos suyos.

http://www.mediafire.com/file/5d22kbkoyp4ii7f

2019/03/11

Ciclo C Domingo del Tiempo de Cuaresma 2 (CCUA02)
Este es mi hijo, el Elegido, ¡escuchadlo!

Nosotros, los discípulos de Jesús, estamos llamados a ser personas que escuchan su voz y se toman en serio sus palabras. Para escucha a Jesús, tenemos que seguirlo, tal como hacían las multitudes en el Evangelio, que lo reconocían por las calles de Palestina.

Jesús no tenía una cátedra o un púlpito fijos, sino que era un maestro itinerante, que proponía sus enseñanzas a lo largo de las calles, recorriendo distancias no siempre previsibles y, a veces algo incómodas.

De este episodio de la Transfiguración, hay dos elementos significativos, en dos palabras: subida y bajada. Tenemos necesidad de apartarnos en un espacio de silencio - de subir a la montaña - para reencontrarnos con nosotros mismos y percibir mejor la voz del Señor. ¡Pero no podemos quedarnos ahí! El encuentro con Dios en la oración nos impulsa nuevamente a bajar de la montaña y a volver hacia abajo, a la llanura, donde nos encontramos con muchos hermanos abrumados por fatigas, injusticias, pobreza material y espiritual.

A estos hermanos nuestros que están en dificultad, estamos llamados a brindarles los frutos de la experiencia que hemos vivido con Dios, compartiendo con ellos los tesoros de la gracia recibida. Pero, si no hemos estado con Dios, si nuestro corazón no ha sido consolado ¿Cómo podremos consolar a otros? Aprendiendo un poco más a «subir» con la oración y a bajar con la caridad fraterna.
(Papa Francisco)
http://www.mediafire.com/file/f4m734n23gt0ctz