Jesús recorre Galilea predicando, pero, sobre todo, encontrándose con personas en el camino. Jesús busca el encuentro con los demás, especialmente con los más excluidos de la sociedad. En esta ocasión el encuentro se produce a primera hora de la mañana, en la soledad del camino, fuera del pueblo.
Jesús se encuentra con un leproso: Se trata del último entre los últimos, un intocable, excluido de una vida en familia y en comunidad. El leproso se acerca de rodillas, y le dice a Jesús, si quieres, puedes limpiarme. Sabe que si Jesús le toca, será impuro. Pero Jesús, no solo quiere curarle, quiere que el leproso sienta su acogida, su contacto. No le importan las leyes judías, son más importantes las personas y siente que el leproso necesita acogida, no solo curación, para sentirse limpio y sentir que eso significa recuperar una vida en comunidad, dejar de ser un excluido
La vida en comunidad supone vivir acogido y ser aceptado. Sin embargo, muchas veces vivimos a la defensiva, manteniendo las distancias de los demás, excluyendo a los que no pertenecen a nuestro “círculo”.
¿Cómo supone vivir con el ejemplo de Jesús?
Cada semana, unimos la Palabra y el canto para ayudar a profundizar en la Oración.
Los cascabeles nos llaman a la oración y nos recuerdan la Alegría del Evangelio.
Los cascabeles nos llaman a la oración y nos recuerdan la Alegría del Evangelio.
2024/02/13
Ciclo B
VI Domingo del Tiempo de Ordinario (BTOR06)
¡Mira con los ojos de Jesús!
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Tiempo Ordinario 6
2024/02/12
Ciclo B
V Domingo del Tiempo de Ordinario (BTOR05)
¡Y se puso a servir!
Jesús acude a la Sinagoga, como cualquier Sabbath, le rodean sus amigos, es un día normal, y después se va a casa de Simón y Andrés. Estamos ante una imagen cotidiana, familiar, y la reunión familiar va a continuar en casa.
Pero al llegar a casa, la suegra de Simón está enferma. La reunión ya no puede ser la misma. Para Jesús lo importante es que el mal no reine a su alrededor. Con toda delicadeza, se acerca, le coge la mano, y la levanta. La suegra de Simón recupera su dignidad y el mal ya no tiene sitio delante de Jesús. Sus ojos miran con amor, acogen con amor y sanan con amor.
El Sabbath puede continuar y la suegra de Simón recupera su actividad y ya puede estar pendiente de los demás.
Cuando termina el Sabbath, al ponerse el sol, se corre la voz. La gente no tiene miedo de incumplir la Ley y los enfermos se agolpan a su puerta. El mal le reconoce, y sabe que no tiene sitio donde está Jesús, que te libera de todo mal y de todo aquello que te lastra para seguirle.
Pero al llegar a casa, la suegra de Simón está enferma. La reunión ya no puede ser la misma. Para Jesús lo importante es que el mal no reine a su alrededor. Con toda delicadeza, se acerca, le coge la mano, y la levanta. La suegra de Simón recupera su dignidad y el mal ya no tiene sitio delante de Jesús. Sus ojos miran con amor, acogen con amor y sanan con amor.
El Sabbath puede continuar y la suegra de Simón recupera su actividad y ya puede estar pendiente de los demás.
Cuando termina el Sabbath, al ponerse el sol, se corre la voz. La gente no tiene miedo de incumplir la Ley y los enfermos se agolpan a su puerta. El mal le reconoce, y sabe que no tiene sitio donde está Jesús, que te libera de todo mal y de todo aquello que te lastra para seguirle.
2023/12/08
Ciclo B
II Domingo de Adviento (BADV02)
¡Preparad el camino al Señor!
Comienza la Buena Noticia de Jesucristo, Hijo de Dios e inmediatamente nos recuerda que tenemos que “Preparad el camino al Señor. Allanad sus senderos”.
El Evangelio de Marcos comienza con una invitación a caminar, pero no por caminos fáciles ni transitados. Los caminos del Señor no son autopistas, ni las calles que llevan al Templo, se trata de pequeños, y a veces tortuosos, senderos que nos cuesta seguir, pero esos senderos estrechos y abruptos, por los que se va despacio, permiten escuchar al propio corazón y fijarse en lo que hay alrededor.
La Voz surge en el desierto, un lugar de silencio, donde nada nos puede distraer de escuchar esa Voz en nuestro interior. Y nos invita a caminar despacio, despejando el camino, haciéndolo más fácil para los demás. Es un buen lugar para convertirse a la Buena Nueva de Dios.
El camino es largo, unas veces más fácil y otras más difícil, y permite ir a cada uno a su ritmo, con avances y retrocesos, con dudas e inseguridades y otras veces con certezas, pero siempre hacia adelante. Lo importante es caminar y no detenerse. Hay veces que el camino se pierde, pero en el silencio del desierto, podemos encontrarlo o abrirlo de nuevo, y dejar que Dios llegue hasta nosotros.
El Evangelio de Marcos comienza con una invitación a caminar, pero no por caminos fáciles ni transitados. Los caminos del Señor no son autopistas, ni las calles que llevan al Templo, se trata de pequeños, y a veces tortuosos, senderos que nos cuesta seguir, pero esos senderos estrechos y abruptos, por los que se va despacio, permiten escuchar al propio corazón y fijarse en lo que hay alrededor.
La Voz surge en el desierto, un lugar de silencio, donde nada nos puede distraer de escuchar esa Voz en nuestro interior. Y nos invita a caminar despacio, despejando el camino, haciéndolo más fácil para los demás. Es un buen lugar para convertirse a la Buena Nueva de Dios.
El camino es largo, unas veces más fácil y otras más difícil, y permite ir a cada uno a su ritmo, con avances y retrocesos, con dudas e inseguridades y otras veces con certezas, pero siempre hacia adelante. Lo importante es caminar y no detenerse. Hay veces que el camino se pierde, pero en el silencio del desierto, podemos encontrarlo o abrirlo de nuevo, y dejar que Dios llegue hasta nosotros.
2023/12/07
Ciclo B
I Domingo de Adviento (BADV01)
¡Velad!
Hoy el Evangelio nos llama a VELAR, a estar atentos, a no dormirnos, a no acomodarnos…
Muchas veces respondemos a cualquier cosa nueva con un gran entusiasmo inicial, pero al pasar el tiempo, perdemos esa fuerza, y la rutina anida en nosotros. Nos acomodamos y nos vamos quedando dormidos, cumplimos las reglas, pero no ponemos el corazón.
Hoy Jesús, nos está llamando a no quedarnos quietos, a estar siempre activos, a colaborar en la tarea de Dios. A cada uno el Señor le pide colaborar en aquello que acerque el Reino de Dios a los demás.
Extender el Reino de Dios no es trabajo de un día. El encuentro con los demás, el echar una mano al otro, el comunicar alegría, el estar pendiente de los demás, es una tarea que nos llama día a día, y Jesús nos pide estar permanentemente alerta para no dejar escapar cualquier oportunidad de servir.
Muchas veces respondemos a cualquier cosa nueva con un gran entusiasmo inicial, pero al pasar el tiempo, perdemos esa fuerza, y la rutina anida en nosotros. Nos acomodamos y nos vamos quedando dormidos, cumplimos las reglas, pero no ponemos el corazón.
Hoy Jesús, nos está llamando a no quedarnos quietos, a estar siempre activos, a colaborar en la tarea de Dios. A cada uno el Señor le pide colaborar en aquello que acerque el Reino de Dios a los demás.
Extender el Reino de Dios no es trabajo de un día. El encuentro con los demás, el echar una mano al otro, el comunicar alegría, el estar pendiente de los demás, es una tarea que nos llama día a día, y Jesús nos pide estar permanentemente alerta para no dejar escapar cualquier oportunidad de servir.
2023/11/26
Ciclo A
XXXIV Domingo del Tiempo Ordinario (ATOR34)
¡Tuve hambre y me disteis de comer!
Jesús nos sorprende separando a las personas en dos grupos, a su derecha y a su izquierda y diciéndoles que el motivo es “porque tuve hambre y me diste de comer o tuve sed y no me diste de beber”.
A un lado los que han dedicado su tiempo a mejorar la situación de los demás y al otro los que han vivido de espaldas a ellos. Para Jesús, decide el amor entregado a los otros y la ayuda solidaria a los que más lo necesitan.
Hoy, también tenemos a nuestro lado personas que necesitan ayuda, incluso con necesidades tan básicas como comer o de beber. Si queremos mejorar la sociedad, podemos tener gestos solidarios con los demás, aliviar la situación de los que viven en condiciones difíciles a nuestro alrededor y mejorar su dignidad como personas.
Según nos muestra Jesús, todo lo que se haga a cualquiera de los más débiles de la sociedad, se le hace a Él mismo. Tenemos que reconocer en los otros el rostro de Dios, y ocuparnos de los que sufren, de los más débiles, de los indefensos, de los olvidados…
A un lado los que han dedicado su tiempo a mejorar la situación de los demás y al otro los que han vivido de espaldas a ellos. Para Jesús, decide el amor entregado a los otros y la ayuda solidaria a los que más lo necesitan.
Hoy, también tenemos a nuestro lado personas que necesitan ayuda, incluso con necesidades tan básicas como comer o de beber. Si queremos mejorar la sociedad, podemos tener gestos solidarios con los demás, aliviar la situación de los que viven en condiciones difíciles a nuestro alrededor y mejorar su dignidad como personas.
Según nos muestra Jesús, todo lo que se haga a cualquiera de los más débiles de la sociedad, se le hace a Él mismo. Tenemos que reconocer en los otros el rostro de Dios, y ocuparnos de los que sufren, de los más débiles, de los indefensos, de los olvidados…
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