Cada semana, unimos la Palabra y el canto para ayudar a profundizar en la Oración.
Los cascabeles nos llaman a la oración y nos recuerdan la Alegría del Evangelio.
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2022/03/04

Ciclo C Domingo I del Tiempo de Cuaresma (CCUA01)
¡En el silencio, encuentra a Dios!

El desierto nos rodea, muchas veces es eso desconocido que está al otro lado de la calle. También es un lugar vacío, que nos da miedo, porque allí es más difícil encontrar distracciones, no hay cobertura para que podamos huir de la realidad

Jesús se bautiza en el Jordán y el Espíritu lo conduce al desierto, allí donde no hay distracciones y uno puede encontrarse consigo mismo y escuchar la voz de Dios en el interior.

Allí, en el desierto, Jesús experimenta la soledad, la desolación del ambiente que le rodea, los límites de la resistencia, pero también es el lugar de encuentro con Dios. Del desierto, Jesús sale fortalecido.

Nosotros procuramos no estar solos, nos rodeamos de ruido, nos da miedo escuchar nuestro interior, pero, al igual que Jesús, en el silencio del desierto podemos encontrar a Dios, dejarnos llevar por el Espíritu y salir fortalecidos.

Las tentaciones nos rodean, pero con el Espíritu de Dios en nosotros, sentiremos que no solo de pan vive el hombre y que no podemos centrar nuestras preocupaciones solo en nosotros y que podemos dedicar tiempo al Reino de Dios y su justicia.

El ejemplo de Jesús nos debería llevar a no buscar el poder o ser servido, si no servir y trabajar por construir un mundo más solidario.

http://www.mediafire.com/file/0749ppkigkwvfw8

2019/03/04

Ciclo C Domingo del Tiempo de Cuaresma 1 (CCUA01)
¡Como girasoles de Dios vivimos nuestras debilidades!

"La llevaré al desierto y hablaré a su corazón [...] y ella responderá allí como en los días de su juventud”, este es el mensaje de esperanza del profeta Oseas.

Jesús vuelve del Jordán lleno del Espíritu Santo y el Espíritu lo lleva al desierto. Experiencias de desolación y soledad que Jesús vivirá a lo largo de su vida y que culminarán con la cruz y la resurrección.

Movidos por el Espíritu de Dios, penetramos en nuestro desierto, donde experimentamos nuestros límites, heridas y debilidades.

Es el lugar del encuentro.

Vaciados de todo lo que nos hace lejanos a nosotros mismos, alcanzamos así nuestra más profunda interioridad para descubrir el misterio de nuestra existencia.

Nunca estamos solos, ni en los momentos de mayor crudeza de nuestra purificación. Nos dejamos mover por la fuerza del Espíritu, siempre mayor que nuestras inclinaciones a vivir desde lo mundano y, al dejarnos llevar, vamos caminando hacia nuestra plenitud de vida, guiados por María verdadero girasol de Dios.

http://www.mediafire.com/file/f4m734n23gt0ctz