Jesús nos enfrenta a dos situaciones y el modo de presentarlas, nos pone en guardia frente a una y nos pone el ejemplo de la otra.
Escuchamos los relatos y miramos el corazón de cada uno y ahora miramos el nuestro, y nuestra actitud, ¿A cuál se parece?
Entramos en el corazón de los escribas y vemos su arrogancia y su falta de empatía.
Entramos en el corazón de la buena viuda y vemos su sencillez, su pequeña entrega, su ofrecerse entera, entregando para otros lo que ella necesita para vivir.
Su generosidad nos envuelve. Sabe lo que es pasar necesidad y ayuda desde la oscuridad, el silencio, el sentirse útil, sin querer ser protagonista.
Pequeños gestos de comunidad, de pan partido y compartido, que dan vida y alegría a nuestro mundo, que acogen y ponen a Jesús en la persona que tenemos al lado.
Queremos seguir el ejemplo de esta sencilla viuda, compartir nuestro tiempo y nuestra vida, con las manos extendidas para acercar, acoger y compartir.
Cada semana, unimos la Palabra y el canto para ayudar a profundizar en la Oración.
Los cascabeles nos llaman a la oración y nos recuerdan la Alegría del Evangelio.
Los cascabeles nos llaman a la oración y nos recuerdan la Alegría del Evangelio.
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2024/11/17
2021/11/02
Ciclo B Domingo XXXII de Tiempo Ordinario (BTOR32)
¡La alegría de darse!
Jesús nos enfrenta a dos situaciones diferentes y el lenguaje con el que las presenta, nos pone en guardia frente a una y nos llama la atención sobre el ejemplo de la otra.
Escuchamos los relatos y miramos el corazón de cada uno y miramos el nuestro, y nuestra actitud, ¿A cuál se parece?
Entramos en el corazón de los escribas y vemos su arrogancia y su falta de empatía.
Entramos en el corazón de la buena viuda y vemos su sencillez, su pequeña entrega, su ofrecerse entera, aportando para otros, lo que necesita.
Su generosidad nos envuelve, sabe lo que es pasar necesidad y ayuda desde la oscuridad, el silencio, el sentirse útil, sin querer ser protagonista.
Pequeños gestos de comunidad, de pan partido y compartido, que dan vida y alegría a nuestro mundo, que acogen y ponen a Jesús en la persona que tenemos al lado.…”
Queremos seguir el ejemplo de esta sencilla viuda, compartir nuestro tiempo y nuestra vida, con las manos extendidas para acercar, acoger y compartir.…”
Escuchamos los relatos y miramos el corazón de cada uno y miramos el nuestro, y nuestra actitud, ¿A cuál se parece?
Entramos en el corazón de los escribas y vemos su arrogancia y su falta de empatía.
Entramos en el corazón de la buena viuda y vemos su sencillez, su pequeña entrega, su ofrecerse entera, aportando para otros, lo que necesita.
Su generosidad nos envuelve, sabe lo que es pasar necesidad y ayuda desde la oscuridad, el silencio, el sentirse útil, sin querer ser protagonista.
Pequeños gestos de comunidad, de pan partido y compartido, que dan vida y alegría a nuestro mundo, que acogen y ponen a Jesús en la persona que tenemos al lado.…”
Queremos seguir el ejemplo de esta sencilla viuda, compartir nuestro tiempo y nuestra vida, con las manos extendidas para acercar, acoger y compartir.…”
2018/11/04
Ciclo B Domingo 32 del Tiempo Ordinario (BTOR32)
La alegría de la entrega invisible
Entramos en el corazón de esta buena mujer, que ha entregado todo lo que necesitaba para vivir, para experimentar su grandeza y para que su generosidad nos envuelva.
Penetrar en lo invisible que da calor ardiente y alegría a nuestra vida.
Pequeños gestos de pan partido y compartido en seguimiento de Jesús, para dar vida y alegría a nuestro mundo, tan necesitado de saberse acogido, desde el amor que Jesús nos derrama de tal manera, que nosotros no somos capaces siquiera de percibir.
Nos disponemos para estar a la escucha de las necesidades de cada persona allí donde se encuentren para vivir con las manos tendidas y el corazón desprendido.
Penetrar en lo invisible que da calor ardiente y alegría a nuestra vida.
Pequeños gestos de pan partido y compartido en seguimiento de Jesús, para dar vida y alegría a nuestro mundo, tan necesitado de saberse acogido, desde el amor que Jesús nos derrama de tal manera, que nosotros no somos capaces siquiera de percibir.
Nos disponemos para estar a la escucha de las necesidades de cada persona allí donde se encuentren para vivir con las manos tendidas y el corazón desprendido.
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