Hoy traemos a la oración la figura de Nicodemo. Una autoridad de los judíos, miembro del Sanedrín, que, intrigado, va a buscar a Jesús.
Como en todos los encuentros de Jesús, la persona que lo encuentra experimenta un cambio en su vida. Jesús nos ve tal cual somos. Nos conoce en lo más profundo de nosotros mismos.
Nicodemo lo hace de noche en la experiencia de oscuridad en su vida y Jesús le dice que tiene que nacer de nuevo. No le pide que cambie, sino que nazca de nuevo, que deje al hombre que ha sido para renacer del Agua y del Espíritu. El agua que limpia y el espíritu, el fuego que arde por dentro.
En esta Cuaresma podemos preguntarnos: ¿cómo ser mejor cristiano? ¿cómo vivir más a fondo nuestra vida religiosa? ¿cómo superar la infidelidad y el pecado? ¿cómo salir de nuestras crisis?
Jesús no da respuestas a Nicodemo, ni a nosotros. Es un proceso, un dejarse llevar, buscar la Luz, meditar la Palabra, cantar como dice el salmo junto a los canales de Babilonia, soñar, amar la tarea de cada día; la respuesta está en el viento. Lo esencial es que Dios ha tomado la iniciativa y la decisión de amarnos para cambiarnos. Éste es el nuevo nacimiento y el descubrimiento que todo es gracia: “por pura gracia estáis salvados”.
Cada semana, unimos la Palabra y el canto para ayudar a profundizar en la Oración.
Los cascabeles nos llaman a la oración y nos recuerdan la Alegría del Evangelio.
Los cascabeles nos llaman a la oración y nos recuerdan la Alegría del Evangelio.
Mostrando entradas con la etiqueta (Jn 3_14-21). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta (Jn 3_14-21). Mostrar todas las entradas
2024/09/17
2021/03/09
Ciclo B Domingo IV del Tiempo de Cuaresma (BCUA04)
En la profundidad de su abrazo encontramos nuestra plenitud
Se conmueven nuestras entrañas al contemplar la misericordia y el amor de Dios que nos ha hecho vivir con Cristo, nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con Él: Este es nuestro destino eterno.
Nuestro caminar en la vida se culmina en el eterno abrazo del Padre.
Caminamos día a día, en la noche, con la esperanza del encuentro con Jesús, con el deseo de vivir en la Luz para volver a ser luz para otros.
La Luz verdadera es la que puede fortalecernos estando unidos como comunidad de Jesús.
Contemplar al Crucificado y dejarnos mirar con su mirada que nos trasciende.
Dios entregó a su Hijo. Jesús con los brazos abiertos, nos acoge, nos bendice, nos abraza y permanece con nosotros en nuestro titubeante caminar, sabiendo nuestra necesidad infinita de amor.
Nuestro caminar en la vida se culmina en el eterno abrazo del Padre.
Caminamos día a día, en la noche, con la esperanza del encuentro con Jesús, con el deseo de vivir en la Luz para volver a ser luz para otros.
La Luz verdadera es la que puede fortalecernos estando unidos como comunidad de Jesús.
Contemplar al Crucificado y dejarnos mirar con su mirada que nos trasciende.
Dios entregó a su Hijo. Jesús con los brazos abiertos, nos acoge, nos bendice, nos abraza y permanece con nosotros en nuestro titubeante caminar, sabiendo nuestra necesidad infinita de amor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

