Con serenidad nos introducimos en el silencio, allí donde no hacen falta palabras para vivir el encuentro y reconocer su mirada.
Cristo está vivo y permanece en cada uno de nosotros, dándonos vida y sanando todas nuestras dificultades, preocupaciones, contradicciones, dolores y sufrimientos que compartimos con los demás que sufren.
Todo ello se hace camino con Él, paso a paso, sostenidos por la ternura con la que nos mira y nos conduce hacia la presente eternidad con el Padre.
Allí con todos nuestros hermanos que, aquí y ahora, viven en su presencia, y nos acompañan en nuestro fugaz y seguro caminar.
Sabiéndonos así, queridos profundamente por Jesús y sanados en su corazón, nos abrazamos a Él y, como el leproso curado que narra el Evangelio, le devolvemos la mirada y le damos las gracias por sabernos suyos.
Cada semana, unimos la Palabra y el canto para ayudar a profundizar en la Oración.
Los cascabeles nos llaman a la oración y nos recuerdan la Alegría del Evangelio.
Los cascabeles nos llaman a la oración y nos recuerdan la Alegría del Evangelio.
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2021/04/06
Ciclo B Domingo II del Tiempo de Pascua de Resurrección (BPAS02)
La Fe, manantial de la Esperanza
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